Romeo
La sombra del pasado se extiende a mis pies, alfombra de las traiciones, los amores perdidos y los balcones escalados.
La plaza de las espadas está llena de ecos centenarios, la muerte de los amigos, los vinos tomados en obscuros tabernáculos.
Envenenados mis sueños de amor, muero una y otra vez.
Escondido tras cada letra, frase y párrafo romántico.
Capuletos y Montescos renovarán su odio eternamente sin que pueda evitarlo.
Los tiempos han cambiado...
Pero aun anhelo la voz de Julieta en la noche secreta y escondida.
- Romeo, ¿eres tu Romeo?
Sigo siendo yo, vestido con la piel de quien me tiene dentro, el yo que ahora escribe con mi voz y mis palabras.
- ¿Eres tu Julieta?
Soy desdichado una vez más, en la soledad de la mañana, pegada aun al olor de la noche.
No sé dónde estás y por qué no me buscas en la balaustrada de tu jardín.
¿Me habré equivocado de palacio?
Por fin pisaré sus pasos.
Bajo mármol y enredadera, Romeo espera una vez más...